Estamos empezando una nueva normalidad, y desconocemos su fin, por lo que nos preguntamos: qué podemos hacer para estar mejor, o más preparados, para impedir el contagio del Covid-19. La realidad es que dentro de todos los consejos que nos han dado pocos han sido más estudiados que los beneficios para la salud de la práctica deportiva.

El deporte mejora nuestra resistencia natural y esa es actualmente la única defensa que tenemos contra el coronavirus. No sólo mejora la inmunidad. El ejercicio es bueno para nuestro cuerpo y nuestro cerebro.

El ejercicio, al menos media hora cada vez y a una intensidad moderada, mejora la inmunidad. Y no sólo eso. El ejercicio es bueno para todo: la digestión, el equilibrio hormonal, la función cardíaca, el sistema musculo-esquelético y también el cerebro. El movimiento mejora el flujo sanguíneo al cerebro, lo que beneficia la memoria y la concentración. Los efectos beneficiosos se han demostrado tanto para el entrenamiento cardiovascular (caminar, andar en bicicleta, nadar) como para el entrenamiento de fuerza (fitness).

Beneficios del deporte

También es bien sabido que las personas que hacen ejercicio regularmente se sienten mejor mentalmente. El ejercicio es bueno para el estado de ánimo. El ejercicio moderadamente intensivo y prolongado libera sustancias para “sentirse bien” en el cerebro, incluyendo endorfinas y serotonina, que actúan como “potenciadores del humor”. No sólo los deportes de resistencia como el correr (el conocido subidón de los corredores), sino también el pilates u otros programas de ejercicio que se dirigen a grupos de músculos más profundos, como el fitness y la corestabilidad, dan una buena sensación. Por ejemplo, el neurobiólogo Peter Strick (Instituto del Cerebro de la Universidad de Pittsburgh) demostró que la producción de cortisol y adrenalina por parte de las glándulas suprarrenales -ambas hormonas juegan un papel en las reacciones al estrés- no sólo se controla desde el cerebro, sino también desde los músculos. Explicaría que el ejercicio regular reduce el estrés y hace a las personas más resistentes al mismo.

La tensión continua en caso de estrés crónico se interrumpe con el ejercicio. El ejercicio también funciona con la depresión: el ejercicio activo hace que los sentimientos sombríos disminuyan un poco. El efecto es modesto, pero comparable al de los antidepresivos, aunque sin los efectos secundarios. En las instituciones psiquiátricas, la terapia de movimiento se ha convertido en una parte integral del enfoque psiquiátrico. Y ahí fuera, la terapia está en alza. Las investigaciones han demostrado que caminar tres veces por semana después de ocho a diez semanas mejora el bienestar mental en comparación con no hacer ejercicio.

No se trata sólo de endorfinas, dicen los científicos. El poder curativo del movimiento es el resultado de una combinación de efectos tanto neurobiológicos como psicológicos. De esta manera, el deporte también distrae temporalmente de los pensamientos negativos, el aire exterior y la luz del sol pueden dar un impulso o se experimenta una retroalimentación positiva de su entorno como algo agradable. Los procesos físicos y mentales están entrelazados. Lo que aún llamamos cuerpo y mente es, de hecho, un continuo. Así como la enfermedad puede alterar el bienestar mental, el ejercicio regular puede mejorar la salud mental.

Como comentamos anteriormente, hay una acción protectora del ejercicio frente al Covid-19, actuando como “inmuno protector”, y además es el modo más sencillo de prevenir patologías y mejorar nuestra salud, es practicar deporte.

Como suma, la obesidad parece, efectivamente, agravar el pronóstico de la enfermedad. Así, en un pequeño estudio llevado a cabo en un hospital de Lille (Francia) se observó que el 48% y el 28% de los pacientes con covid-19 que requerían ingreso en una UCI tenían obesidad y obesidad severa, respectivamente, mientras que más del 50% de los que requirieron ventilación mecánica, un indicador de deterioro de la función respiratoria, también tuvieron obesidad.

Por ello, el ejercicio como principal arma, junto con la alimentación, en la lucha contra la obesidad debe formar parte de nuestro día a día durante los próximos meses.

Así que no olvidéis que podemos hacer vida normal, tomando las medidas preventivas de contagio y añadiendo ejercicio físico, pues fortalece el sistema inmune, nuestra principal barrera de defensa.

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